Anoche estaban todos los senadores reunidos en el Congreso de la Ciudad de Buenos Aires para declarar la emergencia sanitaria a causa del avance del dengue. La mayoría de los votos resultaban ser positivos, hasta que de repente, un llamado al senador oficialista Miguel Pichetto lo obliga a frenar la decisión que estaba a punto de concretarse. La voz que lo llamaba era de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que junto con su marido Néstor decidieron no declarar la emergencia sanitaria por causas absurdas para los ciudadanos, pero inteligentes para las empresas que gobiernan nuestro país. Parece ser más importante el dinero que no va a ingresar del turismo extranjero que la vida de los argentinos que día a día mueren por una epidemia que se podría haber evitado antes con educación y con fondos para la salud.
En un acto político Néstor Kirchner se mostró indignado por las palabras de algunos medios de comunicación que llaman a esta epidemia “la enfermedad de la pobreza”, a lo que agrego que “el dengue les afecta también a los mas ricos”. Pero da la casualidad que los índices mas altos de mortalidad y enfermedad a causa del dengue se dan en las provincias más pobres del norte como Chaco, Catamarca, Jujuy y Salta.
Por su parte, la ministra de salud Graciela Ocaña afirma que “la Nación no esta en emergencia sanitaria”. ¿Acaso no es grave que se triplique el número de casos en menos de quince días? ¿No es grave que muera la población más indefensa? ¿No es grave que la principal causa de esta epidemia sea la desinformación? Parece que para este Estado ausente este tema como tantos otros les son indiferentes. Y como siempre, es fácil hablar y decidir cuando se trata de otras vidas.
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1 comentario:
VERDADERO! no sólo gastar dinero en salud (infraestructura sanitaria), sino también con la educación y la ciudadanía, porque es ahí donde radica el origen de la mayoría de las enfermedades. Espercialmente el tratamiento del dengue, donde los pequeños gestos de la ciudadanía y la conciencia social, llevará el extremo corto de que la enfermedad! Pero parece que la realidad está muy lejos de sus representantes, qué lástima!
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