
Cerrado por asueto. Cerrado por duelo. Facultad tomada. Estos son carteles que se pegan en la puerta de la Facultad de Ciencias Sociales de la sede de Parque Centenario cada jueves desde hace dos meses. Motivos varios. Hoy, la muerte de Néstor Kirchner. La semana pasada, la muerte del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra. Las semanas anteriores, la toma de la facultad por “alumnos” en reclamo del edificio único de Sociales y algunas yerbas mas. Algunas veces los profesores dictaban sus clases en los árboles numerados de la calle Ramos Mejía, entre las bocinas de los autos y el murmullo constante de los transeúntes. Otros optaron por suspender la cursada y dejar a sus alumnos libres. ¿Y los estudiantes? Los que teníamos interés estudiábamos como y en donde podíamos. Los que no, se dedicaban a designarles a los profesores en que árbol tenían que dictar sus clases.
Y entre la política y la muerte se debate la educación por salir adelante, ardua lucha en este país. La ecuación es simple, pero invisible. Mientras menos estudiamos y nos formamos como profesionales, el país acuna más ignorancia, y de esta forma es más fácil que los que tienen el poder construyan la nación que ellos quieren y no la que nosotros soñamos. Al fin y al cabo, muerte más política sucia es el negocio perfecto para el poder. Mientras tanto, solo queremos estudiar.
Y entre la política y la muerte se debate la educación por salir adelante, ardua lucha en este país. La ecuación es simple, pero invisible. Mientras menos estudiamos y nos formamos como profesionales, el país acuna más ignorancia, y de esta forma es más fácil que los que tienen el poder construyan la nación que ellos quieren y no la que nosotros soñamos. Al fin y al cabo, muerte más política sucia es el negocio perfecto para el poder. Mientras tanto, solo queremos estudiar.






